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Una clínica ordenada sin perder trato humano ni criterio médico

Clínica general con 18 empleados operaba con expedientes duplicados, agenda inestable y cobros erráticos. Al imponer expediente único, agenda central y reglas mínimas de registro, redujo errores operativos y liberó tiempo médico sin afectar la atención al paciente.

Clínica médica general orientada a consulta ambulatoria, con alto énfasis en trato humano y cercanía con el paciente. Su crecimiento se dio sin estructura administrativa proporcional, acumulando procesos informales que dependían del criterio individual del personal.

La clínica ofrecía buena atención médica, pero su operación interna generaba errores evitables. Existían expedientes duplicados, citas mal registradas y cobros inconsistentes. Recepción operaba bajo presión constante, los médicos perdían tiempo buscando información y los pacientes recibían mensajes contradictorios.

El problema no era vocacional ni tecnológico, sino estructural. La falta de un expediente único y una agenda central hacía que cada área trabajara con su propia versión del paciente. La directora temía que imponer orden dañara la calidez humana, por lo que se toleró la informalidad hasta que el desgaste fue evidente.

La intervención definió reglas simples: un solo expediente, una sola agenda y criterios mínimos de registro clínico. Se utilizó Zendha Core como soporte operativo,no como barrera entre médico y paciente. El sistema dejó de estorbar y empezó a liberar tiempo clínico real.

Reto

El reto principal fue romper la falsa dicotomía entre orden y humanidad. Existía miedo real al cambio tecnológico y a que los médicos sintieran pérdida de autonomía. Además, la clínica arrastraba cansancio operativo, lo que hacía que cualquier ajuste se percibiera como carga adicional.

Respuesta

La solución fue vincular el orden con mejor cuidado clínico. El expediente único evitó duplicidades, la agenda central redujo fricciones y las reglas simples de registro eliminaron ambigüedad. El médico no perdió tiempo ni criterio; ganó continuidad y claridad. El sistema redujo errores sin intervenir en la relación médico–paciente.