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Una veterinaria funcional después de ordenar empatía, agenda y expediente

Clínica veterinaria de 15 personas operaba con múltiples agendas, inventario ciego y urgencias permanentes. Al unificar agenda y expediente por paciente animal,redujo fricciones internas y mejoró la coordinación sin perder cercanía con clientes ni flexibilidad operativa.

Clínica veterinaria con servicios de consulta, grooming y farmacia, orientada a trato empático con dueños de mascotas. Su crecimiento se dio sin estructura operativa común, generando dependencias informales entre áreas y sobrecarga constante del equipo.

La veterinaria tenía buena reputación por su trato humano, pero su operación diaria era caótica. Cada área manejaba su propia agenda, el historial clínico se encontraba fragmentado y el inventario no tenía visibilidad real. Las urgencias se acumulaban porque todo parecía urgente y nada estaba coordinado.

Consulta, grooming y farmacia chocaban a diario por citas duplicadas,tiempos mal calculados y falta de información compartida. El equipo resolvía con buena voluntad, pero a costa de fricción interna y desgaste continuo. La empatía sostenía la operación, pero no la hacía viable.

La intervención no buscó rigidez, sino coherencia. Se definió un expediente único por paciente animal y una agenda central compartida por todas las áreas. Zendha Core se utilizó como soporte del flujo, no como obstáculo. La flexibilidad se mantuvo, pero dejó de ser improvisación constante.

Reto

El reto fue desmontar la creencia de que el orden elimina empatía. Existía temor real a “volverse fríos” y perder cercanía con los clientes. Además, el equipo estaba acostumbrado a resolver sobre la marcha, confundiendo flexibilidad con ausencia total de reglas compartidas.

Respuesta

La solución fue demostrar que la flexibilidad sin sistema es caos disfrazado. Al unificar agenda y expediente, cada área entendió qué hacía la otra y cuándo.Las urgencias reales se distinguieron de las aparentes y el equipo dejó de chocar por falta de información común.