Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúa con la navegación consideramos que acepta las diferentes políticas y términos de este sitio web. Puede consultar el resumen de las políticas en nuestro resumen, o todo los documentos completos en Políticas de cookies, Términos de uso y Política de privacidad haciendo click en cada enlace.

Aceptar
Menú

Un producto técnico que dejó de venderse con PDFs y empezó a decidirse solo

Empresa industrial con producto altamente técnico logró convertir su complejidad en ventaja comercial al reemplazar fichas y cotizaciones manuales por una calculadora funcional. El funnel dejó de depender de vendedores y empezó a filtrar prospectos con criterio real.



Empresa industrial B2B fabricante de soluciones técnicas para construcción, con clientes profesionales y procesos de venta largos. Su crecimiento dependía de explicar bien un producto complejo a perfiles no comerciales, como arquitectos y proyectistas.

La empresa vendía un producto técnicamente sólido, pero difícil de explicar y aún más difícil de cotizar. El proceso comercial dependía de PDFs extensos, correos interminables y llamadas técnicas para responder siempre las mismas preguntas. Arquitectos y proyectistas pedían información sin estar listos para comprar, saturando al equipo comercial.

El problema no era falta de demanda, sino exceso de fricción previa a la decisión. La cotización era un cuello de botella y, paradójicamente, el valor técnico del producto jugaba en contra al requerir demasiada interpretación humana.

La intervención transformó la cotización en una herramienta de decisión. Se diseñó una calculadora técnica que guiaba al usuario, filtraba casos inviables y entregaba resultados claros. Zendha Core se utilizó como soporte de datos y seguimiento, no como CRM tradicional. El funnel empezó a trabajar antes que el vendedor.

Reto

El reto fue romper la creencia de que “nuestro producto necesita explicación humana”. Existía resistencia a automatizar la cotización por miedo a simplificar en exceso y perder control del discurso técnico. Además, ventas temía quedar fuera del proceso demasiado pronto.

Respuesta

La solución fue mover la explicación técnica al sistema y dejar a ventas solo los casos que realmente lo necesitaban. La calculadora no vendía; descartaba, educaba y ordenaba. El equipo dejó de perder tiempo en leads inmaduros y pudo enfocarse en proyectos viables y avanzados.