Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúa con la navegación consideramos que acepta las diferentes políticas y términos de este sitio web. Puede consultar el resumen de las políticas en nuestro resumen, o todo los documentos completos en Políticas de cookies, Términos de uso y Política de privacidad haciendo click en cada enlace.

Aceptar
Menú

Una empresa paralizada por una sociedad al 50% sin reglas

PyME de servicios con dos socios al 50% operaba sin mecanismos de decisión claros. La falta de gobierno corporativo generó parálisis, proyectos inconclusos y desgaste interno hasta que el conflicto se resolvió no por orden, sino por ruptura.

Empresa PyME del sector servicios con operación funcional pero gobierno corporativo informal. La sociedad se construyó sobre confianza personal, no sobre reglas de decisión, lo que funcionó al inicio y se volvió un bloqueo estructural al crecer.

La empresa tenía clientes, equipo y operación activa, pero carecía de dirección efectiva. Dos socios con participación igualitaria compartían la propiedad, pero no el criterio. Ninguna decisión relevante podía tomarse sin consenso total, y ese consenso rara vez llegaba.

Uno de los socios detectaba problemas operativos y buscaba ordenar procesos, pero evitaba el conflicto directo. El otro tomaba decisiones intuitivas desde lo comercial y vetaba cualquier cambio que redujera su control simbólico. El resultado fue una organización detenida: proyectos que iniciaban y se frenaban, mensajes contradictorios al equipo y una administración sin autoridad real.

La intervención no fue técnica ni tecnológica. Se plantearon escenarios claros de gobierno, mediación o separación. Zendha Core se mencionó solo como soporte potencial; el problema no estaba en los sistemas. Finalmente, la empresa no redefinió su gobierno. El socio operativo decidió salir. El negocio continuó, pero más frágil y sin resolver su bloqueo original.

Reto

El reto fue forzar una decisión en un entorno que evitaba decidir. Ambos socios rechazaban perder control o asumir el costo emocional del conflicto. La frase recurrente era “luego lo vemos”, mientras la empresa pagaba el precio en lentitud, desgaste y pérdida de oportunidades.

Respuesta

La respuesta fue exponer el bloqueo con datos y escenarios binarios. Se documentaron pérdidas, retrasos y decisiones vetadas, obligando a elegir entre reestructurar el gobierno o aceptar el estancamiento. No hubo punto medio. La empresa eligió no cambiar, y el conflicto se resolvió por salida, no por diseño.