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BI para decidir sin adivinar

Construimos inteligencia de negocio conectada a procesos, responsables y operación real. Menos tableros para presumir y más claridad accionable para dirección y equipos. El dato se vuelve confiable cuando tiene origen trazable y una regla que todos entienden.

Decisiones que el BI resuelve

Definimos decisiones críticas por área y por rol antes de diseñar cualquier tablero. El BI existe para reducir incertidumbre y acelerar acciones concretas. Si un indicador no cambia una decisión esta semana, no merece estar en pantalla.

Fuentes trazables, datos confiables

Unificamos datos de sistemas y canales sin duplicar información ni generar versiones paralelas. Si no hay trazabilidad del origen, nadie confía en el número y se regresa al Excel. Primero ordenamos fuentes; luego, construimos inteligencia útil.

Reglas de negocio compartidas

Estandarizamos definiciones para que un KPI signifique lo mismo en toda la empresa. Sin reglas comunes, cada área defiende su versión y los tableros se contradicen. Creamos un diccionario de datos y criterios claros de qué cuenta y qué no.

KPIs por rol, no por ego

Diseñamos vistas y métricas por responsabilidad real. Cada rol ve lo que puede decidir y ejecutar, no un tablero genérico que confunde. Así evitamos reuniones de interpretación y logramos acción: dirección ve riesgos, operación ve cumplimiento, ventas ve conversión.

Tableros que activan acciones

Construimos tableros que responden preguntas concretas y empujan decisiones. Menos widgets y más lectura clara. Diseñamos drill-down del KPI al caso específico, comparativos contra meta e histórico, y una visualización simple para equipos no técnicos.

Alertas para actuar a tiempo

El BI se vuelve útil cuando deja de ser pasivo. Configuramos umbrales, alertas y notificaciones para responder rápido sin esperar el reporte mensual. Cuando el dato se mueve, el responsable se entera y el sistema sugiere la acción correcta según la regla.

Del dato a la operación

Conectamos la lectura del dato con el flujo de trabajo: tareas, automatizaciones y ajustes operativos. El objetivo es ejecutar, no presentar. Cuando un indicador cae, se abre el seguimiento, se asigna responsable y se mide el impacto antes y después.

BI vivo, no proyecto muerto

El negocio cambia y el BI debe evolucionar con él. Iteramos métricas, reglas y tableros según uso real, resultados y crecimiento. Quitamos lo que nadie usa, reforzamos lo que guía decisiones y mantenemos un roadmap ligado a metas trimestrales.

Sin ejecución, el BI es teatro

Zendha BI convierte datos en decisiones y decisiones en ejecución. Si quieres, hacemos un diagnóstico rápido de tus fuentes, KPIs y puntos ciegos. En una sesión definimos qué medir, quién decide con eso y qué acciones deben dispararse.